"No sé si fui yo el culpable de esa discusión, pero saliste de mi casa sin querer verme...
Llegaste al paradero de brazos cruzados, sin cruzar miradas con nadie, pensando una y otra vez en lo que discutimos. Esa maldita discusión.
Te pusiste los audífonos para pensar en más nada; mirabas por la ventana alternando entre mirar al cielo nublado a punto de ponerse a llover o entre los distintos carteles de las calles grises.
La música me ayudó... Debo admitirlo, siempre lo hace. Te hace pensar que es una estupidez, resalta mis valores más lindos y esconde mis defectos más feos. Es ahí cuando sonríes, mueves la cabeza y dices lo tontos que fuimos.
Contigo también hace maravillas. ¿Sabes cuánto tiempo paso buscando una canción para dedicarte? No debe ser cualquiera, tiene que ser perfecta. O solo la busco para acordarme de ti, de lo que haces en el día, para imaginarme lo que estás haciendo ahora; todas esas ocasiones en mi mente son de película o un videoclip con final feliz.
Se que tú haces lo mismo y me encanta; no sabes cuánto.
Al otro día, sales sonriente a mi encuentro. Esta vez el cielo abrió un poco, sólo un poco. Tal vez ese rayito de luz es por nosotros, tal vez el cielo está feliz.
Cuando nos vemos, nos abrazamos fuertemente. Ella me dice: "Escucha". Me pasa uno de sus audífonos. Mi felicidad va más allá de todo límite. El mejor beso de mi vida viene después y tal vez lo tenga por mucho tiempo más."
Hora de despertar Jose... La tienes enfrente tuyo. No es como en tus sueños... Es todo lo contrario.
domingo, 11 de julio de 2010
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