Con el corazón sano me fuí una tarde de casa. Saludé a mi hermano y fui a la estación...
Me habían hablado de un lugar en la montaña, hacia el sur. Llevaba mi mochila cargada y mi alma cargada de luz; para mirar y mirar, para encontrar el lugar donde mirarme de frente y decir mi verdad y así poder mejorar... y aprender.
El lugar tenía magia y me dió una tajada para mí. Caminaba de día y de noche paraba a escribir. Y la paz era tanta que nunca dejamos de reir; a la distancia ví mi casa y mi gente... y aprendí. Pude mirar y mirar, pude encontrar el lugar donde mirarme de frente y decir mi verdad y así poder mejorar... Y ver amanecer un mundo extraño; el tiempo esta pasando (ya lo sé). Así viajaré, el trecho es largo... No necesito nada, si voy bien.
viernes, 5 de marzo de 2010
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